LADO B: La sencilla Historia del negrito de 33 rpm
Suena mejor que el LP y es mas portable
ES UN INVALORABLE OBJETO CODICIADO POR LOS COLECCIONISTAS
Editado originalmente en el suplemento "El Rockero" Diario Perfil - 02/10/1999

Un disco "con tapita" es la denominación rioplatense del simple (single) con cubierta (sleeve). También existen los llamados "dobles" (de 4 temas) que, casi en su totalidad, fueron editados "con tapita" por las grabadoras. Al otro lado del charco los orientales lo llaman simplemente "con carátula", tal vez influenciados por el teatro griego.

Un simple (o doble) con tapita o carátula es en la actualidad un objeto casi perdido. Por lo tanto, se convierte en una pieza de culto para los coleccionistas. ¿Qué lleva a coleccionarlos? Hay varias razones: que el tema del lado B del simple no esté entre las canciones del LP del mismo intérprete, que el lado A sea una versión diferente del tema que sí está incluido en el LP. Que el fanatismo por el artista sea tal, que lleve a la persona no sólo a acopiar los "chicos" sino a incorporar otro escalón en su manía. En primer lugar, se coleccionan todos los LP del intérprete amado. Luego, se van cambiando por las ediciones originales.

Más tarde se empieza a coleccionar los dobles, los simples con tapita, los dobles y simples sin tapita y después los LP variados que contienen temas del solista o banda preferida. A medida que se incrementa la "enfermedad", el paciente intentará conseguir las ediciones de los países vecinos, que tienen diferentes portada.

Luego se va extendiendo a otros países, donde hay otras variantes: ediciones mono y estéreo, orden distinto de los temas, etiquetas varias, reediciones, discos solistas de los integrantes de la banda anteriores, contemporáneos o posteriores a su existencia, figuritas, películas, libros, revistas, stickers. Pero esa es otra historia.

¿Cómo debe ser un buen EP (extended play de 4 temas)? ¿O un buen picture sleeve (simple o doble con tapita)? El disco se debe sacar por la derecha, la tapa debe ser dura, señal -aunque no totalmente confiable- de ser original. También hay primeras ediciones de tapa blanda. En la parte posterior -O preferentemente en la etiqueta- debe tener el año de edición, el número de matriz hay que leerlo sin dificultad.

El disco se debe sacar por la derecha, la tapa debe ser dura, señal de ser original.
En la parte posterior debe tener el año de edición y el número de matriz.

Las ediciones inglesas y francesas (no todas) poseen en el lomo del sobre un pequeño "ensanche" donde las grabadoras ponen el nombre del artista, para facilitar su ordenamiento al guardarlas. Así se puede estar seguro de estar comprando un original. Otras ediciones europeas tienen una etiqueta troquelada en el extremo superior derecho de la tapa, que permite ubicarlos de manera rápida y sencilla. Todo esto hace de un disco con tapita un objeto codiciado por los coleccionistas y por ello invalorable.

Los originales, además de ser ediciones del artista cuando aún vivía, poseen una foto de época. Nunca una edición original podría llevar un tema como "Satisfaction" sin la foto de Brian Jones con los Stones. El tema del lado B debe ser coetáneo al del lado A. La solapa del disco (doblez en la parte superior del sobre) también es importante. Las reediciones van eliminando ese detalle. Además, los cambios de número de serie, el color de las etiquetas, la pérdida del cordón protector, la eliminación del sobre, son otras variantes para dudar de la autenticidad.

Las apariciones de tapas extrañas permitieron el surgimiento de los temidos "art sleeve", un dibujo que reemplaza a una foto, o lo que es peor- inspirado en la foto original. El material utilizado para los sobres merece una línea aparte. En los '50 y '60 fueron de cartón duro y en los '70 de cartulina. La debacle total se produjo en los '80, cuando el simple comenzó a ser prensado sólo para las radios y envuelto en bolsas de papel manteca. Los discos promocionales son iguales que los comunes, pero se extraen de la matriz nueva y son los primeros que se producen con destino a la difusión. Posee un sello que indica la prohibición de su venta, su carácter promocional o ambas. Tienen una etiqueta de distinto color que lo hace más buscado y; por supuesto, más cotizados. En general no tienen sobre con foto.

Las tapas extrañas permitieron el surgimiento de los temidos "art sleeve".
En los '80 el simple comenzó a ser prensado sólo para las radios, como simple promo.

Haga el ejercicio de observar cualquier CD, total, todos son iguales. Suenan muy bien, pocos son coleccionables y todos se entregan con un simple llamado telefónico. Muchos de los que vieron prensar discos a mediados de los '60 deben resignarse ante el formato de hoy. Cada tanto las grabadoras le hacen un homenaje. Es cierto, nuestra cara se refleja mejor que en el vinilo. Pero ¿alguien oyó hablar alguna vez de CD "con Tapita"?

por Hugo Latorre

 

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